El cuento se torció nada más empezar. En el día más trascendental de su vida, mientras desayunaba, a Caperucita se le resbaló la tostada de entre las manos y se manchó de mantequilla y mermelada su único vestido de terciopelo rojo.
No dejándose arrastrar por el desánimo, decidió seguir adelante con el recado de su madre y llevar, pese a todo, la cestita con comida a casa de su abuela. Resolvió, sin embargo, que no podía salir a la calle de esa guisa y quedar reflejada, para siempre, en las ilustraciones de los libros infantiles con un lamparón de semejante calibre. Por eso, ni corta ni perezosa se puso su ropa favorita, la de los Sábados por la noche: Minifalda negra, medias de rejilla sobre zapatos de tacón y una chaqueta, torera con ombligo al aire, que dejaba entrever un atrevido escote.
Y ocurrió la desgracia. El cazador, hombre aguerrido y de buen corazón donde los haya, ante la visión de esta sexy y descocada protagonista, sufrió un ataque de locura pasajera. Así, no pudiendo esperar a su turno al final de cuento para salir a escena, raptó, sin plantearse demasiados conflictos morales, a la pobre Caperucita. Tanto le latía el pulso, que no la dejó ni llegar a la linde del bosque.
Mientras el lobo feroz languidecía escondido en una curva del camino, la guardia civil movilizó a todos sus efectivos. Dos mil trescientos hombres con un ridículo tricornio negro, al mando del bigotudo capitán Peláez, removieron suelo y tierra buscando a la rubia adolescente. El dispositivo tuvo éxito, tan sólo dos días después el hombre de camisa a cuadros fue detenido cuando intentaba coger un avión con destino a Cancún.
Caperucita, visiblemente emocionada, protestó bastante la detención.
Lamentablemente este fenomenal despliegue de fuerzas fue aprovechado por el lobo feroz que, aburrido de mirar al reloj y coger frío agazapado entre los arbustos, se lanzó a una orgía de matanzas, devorando a todo personaje del cuento que quedaba por ahí. Así, la abuela, la madre y cuarto y mitad de una butifarra de la cestita de la protagonista de este cuento fueron engullidos sin piedad.
Finalmente, ante semejante despropósito de cuento, al desconsolado escritor del mismo no le quedó más remedio que dejar a un lado el libro que podría haberle dado fama eterna y conformarse con publicar su historia en un modesto blog.
Todo por una tostada de mantequilla y mermelada.
lunes, 22 de octubre de 2007
Nicolás
Este es un lindo cuento que me encontré en un blog
Con sus ocho años recién cumplidos Nicolás se caía una vez cada día. Ni una más ni una menos. Todas las mañanas, antes de ir al colegio, acababa con su cuerpo por el suelo.
Por eso, Nicolás, siempre tenía el cuerpo lleno de tiritas y moratones.
Sus padres se preocupaban. Habían recurrido a los mejores especialistas: neurólogos que calibraron su cerebro, traumatólogos que comprobaron la solidez de sus rodillas, otorrinos para valorar su equilibrio… Y ninguno de ellos encontraba la solución.
Buscaban mal. La solución no estaba en su cuerpo. Estaba en su colegio. Y es que, cada vez que llegaba a su clase con una nueva herida y la guapísima profesora, Julia, lo veía, se repetía el mismo ritual.
-¿Ya te has vuelto a caer Nicolás?
- Si seño, al bajar las escaleras
- Ven anda, que te de un beso que lo cura todo.
Y Nicolás sonreía.
http://borronycuentonuevo.blogspot.com/
Con sus ocho años recién cumplidos Nicolás se caía una vez cada día. Ni una más ni una menos. Todas las mañanas, antes de ir al colegio, acababa con su cuerpo por el suelo.
Por eso, Nicolás, siempre tenía el cuerpo lleno de tiritas y moratones.
Sus padres se preocupaban. Habían recurrido a los mejores especialistas: neurólogos que calibraron su cerebro, traumatólogos que comprobaron la solidez de sus rodillas, otorrinos para valorar su equilibrio… Y ninguno de ellos encontraba la solución.
Buscaban mal. La solución no estaba en su cuerpo. Estaba en su colegio. Y es que, cada vez que llegaba a su clase con una nueva herida y la guapísima profesora, Julia, lo veía, se repetía el mismo ritual.
-¿Ya te has vuelto a caer Nicolás?
- Si seño, al bajar las escaleras
- Ven anda, que te de un beso que lo cura todo.
Y Nicolás sonreía.
http://borronycuentonuevo.blogspot.com/
jueves, 20 de septiembre de 2007
Office on line y gratis
Me encontre este articulo navegando en la red, es muy interesante y me gustaria compartirlo con todos ustedes, habla de como google e IBM le estan haciendo competencia a Microsoft. Ahora disponemos de Office online y gratuito, accedan al link, esta muy interesante
Herramientas de google para competir con el office
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jueves, 13 de septiembre de 2007
Nueva técnica promete memorias 100 veces mas densas que hoy

¿Se imaginan un iPod que almacene 16 TB (TeraBytes) de datos en una pequeñita memoria? ¿O qué tal un disco duro para tu PC que almacene 100 TB (o el equivalente a 30 millones de canciones o 100,000 películas completas codificados en mpeg-4 de 1GB cada una)?
Esto es precisamente lo que posiblemente podamos hacer en tan solo 5 años gracias a un nuevo desarrollo de un nuevo tipo de almacenamiento llamado "Racetrack Memory", que promete multiplicar la cantidad de datos que podemos almacenar en un mismo espacio por un factor de 100.
Racetrack Memory es una nueva tecnología que reemplazaría tanto los discos duros como las memorias del tipo "flash" que se utilizan hoy día en tarjetas de memoria para cámaras digitales y dispositivos como el iPhone.
La tecnología promete la velocidad de lectura de Flash, con la densidad y velocidad de escritura de los discos duros, en un solo paquete.
Stuart S. P. Parkin, el inventor de esta técnica que aun está en desarrollo, fue el mismo que en la década de los 1990s desarrolló en IBM la tecnología magnética "GMR" que desde entonces fue la base para todos los discos duros de alta capacidad que salieron en el mercado desde entonces, por lo que el científico ya tiene un buen antecedente en este campo.
La técnica está basada en el uso de nano-alambres (pequeños filamentos a escalas atómicas) que pueden actuar como conductos magnéticos para almacenar datos en regiones tan pequeñas como una sola molécula.
miércoles, 29 de agosto de 2007
miércoles, 8 de agosto de 2007
¿Adiós al JPEG?

El gigante Microsoft decidió incursionar de lleno para convertirse en el nuevo estándar para archivos de imagen, al crear HD Photo.
Conocido anteriormente como Windows Media Photo, la nueva extensión pretende robar terreno a JPEG, para convertirse en la extensión más popular en el incipiente mercado de imágenes digitales.
¿Para qué sirven?
JPEG y HD Photo son dos de las muchas extensiones de archivo que permiten al usuario capturar y digitalizar imágenes, capturadas por cámaras fotográficas o creadas en programas de diseño.
Básicamente son archivos de compresión, que permiten reducir el peso o tamaño de la imagen, y si bien esto afecta su calidad, es casi imperceptible para el ojo aficionado.
Los archivos de compresión de imágenes surgieron de la mano de Internet, cuando los programadores se percataron que una imagen pesada ocasiona una descarga de página lenta.
En 1986, un grupo de especialistas en cómputo y fotografía, se unió para crear el comité JPEG, con el objetivo de crear un estándar para imágenes digitales que mantuviera la calidad y redujera su peso.
Si bien existen varias extensiones de archivo, JPEG ha logrado convertirse en el más utilizado, gracias a su relación calidad-peso, por lo que es la extensión predeterminada en la mayoría de las cámaras fotográficas digitales.

Para aficionados y expertos
Por años, JPEG ha marcado la pauta como estándar para la captura de imágenes, sobre todo, en el terreno fotográfico, esto gracias a su versatilidad.
En el caso de los fotógrafos aficionados, la extensión JPEG permite grabar archivos en diferentes tamaños, sacándole mayor provecho a las tarjetas de memoria que, en algunos casos, pueden almacenar hasta mil imágenes en tamaño 4 x 6 pulgadas, con un peso de archivo aproximado a los 500 KB.
Para los fotógrafos expertos, la extensión JPEG funciona como referencia al poderse combinar con extensiones como RAW, así se crea un archivo de respaldo para visualización rápida.
JPEG sirve para comprimir una imagen a color o escala de grises, la pérdida de calidad se compensa a través de programas de diseño como Photoshop, donde se pueden modificar tonalidad, brillo, contraste, niveles de saturación, así como tamaño y peso.
Lo anterior hace que los JPEG sean los archivos de imagen más utilizados en Internet.
Vientos de cambio
Al igual que intenta hacerlo con los archivos de video, audio y texto, Microsoft explora la posibilidad de convertir a HD Photo en el nuevo estándar para las imágenes digitales, y ya dio el primer paso al anunciar el apoyo de Adobe, que actualizará el Photoshop para trabajar con esta nueva extensión.
¿Pero qué ofrece HD Photo? Microsoft sabe que deberá pelear contra corriente para poder lograr su objetivo, por lo que su extensión de archivo ofrece las siguientes ventajas:
1.- Mayor cantidad de formatos de color para presentación en pantalla en impresión, que traerían como resultado imágenes nítidas y atractivas.
2.- Mayor rango de compresión de imagen, lo que permitiría almacenar más archivos en memoria, sin perder la calidad de impresión.
3.- Archivo sin pérdida al momento de descomprimir, para ampliaciones de mayor tamaño.
4.- Reducción de pérdida al transferirse a otros formatos.
Microsoft promete que HD Photo dará el doble de calidad comparado con un archivo JPEG, además de proporcionar información detallada sobre su estructura e interfaz con aplicaciones de Windows Vista y versiones anteriores.
viernes, 3 de agosto de 2007
Caen Bombas por José M. Pascual

Las sirenas que anunciaban el bombardeo comenzaron a sonar. La gente corría, las tiendas cerraron sus puertas, las madres llevaban a sus niños flameando en busca de un refugio y la tarde se convirtió en un agudo sonido de alarma con agitadas marchas y contramarchas desesperadas.
Nicolás North, empleado del correo, fue uno de los tantos sorprendidos por las sirenas cuando estaba a mitad de camino entre su trabajo y su casa. Cruzaba hacia el este de la ciudad después de haberse detenido como todos los días a comprar el diario y algunos panes para acompañar su cena en la soledad del cuarto que alquilaba en el barrio de los artesanos.
Volvía con las manos en los bolsillos de su sobretodo, con las noticias y los panes bien calzados bajo el brazo, cuando lo sobrepasó el pánico general. Trato de correr, lo llevaron tres veces por delante y le golpearon en las piernas con un niño. Caminó con pasos largos hasta la esquina y en medio de la confusión vio, a mitad de cuadra, un buen lugar para ponerse a resguardo de las bombas. Ya se escuchaba el motor de los bombarderos cuando no pudo caminar más; sus piernas se clavaron al piso como si no respondieran a sus ordenes, y entonces algo brillante le nubló la visión.
El brillo se hizo intenso, lo cegó, se hizo destello, y el tiempo se detuvo. La gente que aún estaba en la calle quedó perfectamente detenida en la precisa actitud que mostraban hacía unos segundos. A North le llamó la atención estar como si se pudiera estar dentro de una fotografía de tres dimensiones. Un niño había quedado flotando en el aire quieto, exactamente un segundo después de que su madre le diera un tirón en el débil bracito para que avanzara con mayor velocidad. La mujer sólo contactaba con el pavimento de la calle a través del tacón del zapato de su pie derecho. Las naranjas que un hombre acababa de dejar caer en su desesperada carrera, se mantenían ingrávidas: tres a centímetros del suelo y una apenas estallando incompletamente contra la vereda. El humo de un camión cargado con verdura dibujaba en el espacio una nítida figura que se mantuvo perfectamente limitada al instante en que el brillo había interrumpido el camino de North.
Podía verse la sombra de un pájaro volando estático a unos dos metros de altura después de haber despegado del dosel de una ventana en donde las cortinas congelaron su flamear en una posición imposible. El tiempo se había detenido, sólo avanzaba el sonido del motor de los aviones y la conciencia de North.
-¿Quién eres?- pensó Nicolás North
- Un ángel, creo que ese es mi nombre más conocido, pero tengo un número irrazonable de nombres más. Particularmente pertenezco a un grupo asignado a situaciones como estas.
- Nunca había visto un ángel, no soy religioso.
- Sí. Digamos que no solemos aparecer así. Generalmente tenemos tiempo de cumplir nuestra labor de un modo más humilde e imperceptible; sensaciones, pálpitos, decisiones, circunstancias, palabras en boca de un amigo o un desconocido y muchas cosas más, pero esta vez no hubo tiempo para todo eso.
- No creo en los ángeles.
- Bueno, entonces realmente es curioso que te hayas detenido.
La figura sonrió y un hombre que estaba a mitad de cuadra reanudó su corrida hasta perderse en la esquina opuesta sin siquiera notar que él era el único con capacidad de movimiento en todo aquel paisaje.
-¿Tu fuiste quién detuvo el tiempo?
La sombra del pájaro se movió y este completo su recorrido hacia el capitel de una de las columnas que adornaban la entrada de un edificio público.
- ¿Estás anunciando mi muerte? ¿Por qué detuviste mi marcha? Si eres mi guardián has fallado, puedo escuchar como avanzan los aviones. Las bombas caerán antes de que pueda ponerme a salvo. Escucho a los aviones, ellos no se han detenido; es más: allí están.
La aparición se hizo brillo absoluto y volvió a cegar a Nicolás North, cuando desapareció, el paisaje completó su movimiento. Las naranjas estallaron contra el piso una tras otra; la madre alzó a su hijo y corrió en dirección opuesta a la que había decidido North antes del brillo; el camión lanzó un humo final y su conductor saltó de él rápidamente para buscar un sitio seguro; las sirenas reanudaron su ciclo sónico. Las primeras bombas cayeron.
Nicolás North observó como aquel caos quieto volvía a su velocidad natural. Precedido de un silbido penetrante, un estallido saturo todo lo audible. Varios segundos después, entre el polvo y las piedras que seguían lloviendo, North vio como el lugar al que se dirigía antes de presentársele el "ángel" había sido borrado de la faz de la tierra. Se sintió confundido, aturdido, y corrió desesperadamente. Casi dos kilómetros llegó a correr North sin disminuir el ritmo. Sin darse cuenta de lo mucho que había andado se detuvo agitado, su corazón latía como debió latir el del soldado que llegó a Atenas desde la aldea de Maratón. Él había salvado su vida.
En realidad, no importa agregar mayores datos a esta historia. Pudo ocurrir durante cualquier guerra o cualquier situación similar, antes o después de que él hombre perfeccionara sus fuerzas bélicas. Pudo ser cualquier ciudad, cualquier pueblo que haya vivido o no pendiente de las sirenas de alarma. Nicolás North, pudo llevar el nombre de Norman Nich, Narú Naskiri, Nasser Nalib, Nora Nesti, Nika Nakata o cualquier otro.
Ángeles como aquel suelen aparecer en momentos así, esto es del todo cierto, a pesar de que quienes los han visto olvidan el encuentro en el preciso instante en que estos desaparecen.
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